Cómo hacer cosas con palabras

El lenguaje que todos utilizamos en nuestra comunicación diaria con los demás es una herramienta que ha ido puliéndose con el paso del tiempo, hasta convertirse en un instrumento capaz de lograr los más diversos fines. Tradicionalmente, los estudiosos de la lengua abogaban por lo que se conoce como el verificacionalismo, es decir, la valoración de aquellas expresiones que describen un estado de cosas o un hecho y que poseen por tanto la “virtud” de ser verdaderas o falsas. En este post veremos cómo es posible manejar la herramienta del lenguaje para “cubrirse de gloria” en los discursos.

Más allá de la verdad o de la falsedad

«How to Do Things with Words» (1962) es una obra póstuma del filósofo del lenguaje John Austin, cuya revalorización del lenguaje corriente le llevó a desarrollar una de las líneas de investigación lingüística más importantes dentro del pensamiento contemporáneo. Austin estudió y enseñó en Oxford, donde llegó a ocupar la cátedra de Filosofía Moral desde 1952 hasta su muerte, en 1960. A pesar de que su producción escrita no es muy extensa, la influencia de sus ideas –difundidas en clases, conferencias y seminarios y recogidas por su alumnos en sus obras póstumas de 1962 y 1970– es indiscutible. Su filosofía del lenguaje corriente propugna el uso de un lenguaje llano, es decir, claro y simple, alejado de la jerga altamente especializada e incomprensible que muchos de sus contemporáneos consideraban indispensable para transmitir las ideas filosóficas.

Así lo explicaba el propio Austin en una de sus conferencias:

No tenemos que retroceder muy lejos en la historia de la filosofía para encontrar filósofos dando por sentado, como algo más o menos natural, que la única ocupación interesante de cualquier emisión es ser verdadera o, al menos, falsa. Naturalmente, siempre han sabido que hay otros tipos de cosas que decimos (cosas como imperativos, las expresiones de deseos, exclamaciones), algunas de las cuales han sido incluso clasificadas por los gramáticos […]. Pero, con todo, los filósofos han dado por sentado que las únicas cosas en que están interesados son las emisiones que registran hechos o que describen situaciones con verdad o con falsedad.

J. Austin, Ensayos filosóficos, Madrid, Revista de Occidente, 1970, pp. 217-218

Austin nos muestra el uso el lenguaje como herramienta. Además de aserciones o enunciados declarativos que expresan una realidad susceptible de ser calificada como verdadera o falsa, como “En Toastmasters Sevilla hay oradores brillantes” –sin lugar a dudas, esta es una proposición verdadera–, en todas las lenguas existe una variedad de estructuras con las que llevamos a cabo una acción que va más allá del mero acto de pronunciar tales palabras. Por ejemplo, afirmar en el grupo de WhastApp no oficial de los miembros de Toastmasters Sevilla “Os prometo que en septiembre acudiré a donar sangre” implica la realización de un acto de habla. En este caso se trata de una promesa y el hablante que la formula lleva a cabo la acción de prometer. Por eso constituye lo que Austin denomina un enunciado realizativo.

Otro ejemplo prototípico de enunciado realizativo es “Sí, quiero”, una expresión ritual que, formulada en las circunstancias comunicativas adecuadas, conlleva una serie de efectos legales de los que nuestro compañero Paco Valverde trata de librar a muchos “incautos” –por favor, no me tomen a mal la ironía–. Aunque su trabajo sería muy diferente, por ejemplo, en la India, donde la mera formulación de la palabra “Talaq” tres veces le permite obtener a un hombre –nunca a la mujer– el divorcio.

¿Qué se entiende por “gloria”?

Austin distingue entre acto locutivo, ilocutivo y perlocutivo. El locutivo es el que tiene lugar por el mero hecho de “decir algo”, al emitir una serie de sonidos que constituyen palabras, en una determinada construcción y con un cierto significado. Por ejemplo, resulta muy conocido el diálogo que mantienen en Alicia a través del espejo y lo que encontró allí (1871) la protagonista de esta segunda novela infantil de Lewis Carroll y el huevo antropomórfico Humpty Dumpty –un nombre propio que suele traducirse en las ediciones en español como Tentetieso–:

─[…] ¡Te has cubierto de gloria!
─No sé qué se entiende por “gloria” –dijo Alicia.
Tentetieso sonrió desdeñosamente:
─Naturalmente que no… hasta que yo te lo diga. ¡Significa que es un argumento aplastante en tu contra!
─¡Pero “gloria” no significa ‘argumento aplastante’! –objetó Alicia.
─Cuando yo empleo una palabra –dijo Tentetieso en tono despectivo- significa exactamente lo que yo quiero que signifique: ni más ni menos.
─La cuestión es –dijo Alicia– si puede usted hacer que las palabras signifiquen tantas cosas distintas.
─La cuestión es quién manda –dijo Tentetieso–; nada más.
Alicia se quedó demasiado perpleja para decir nada; así que al cabo de un minuto Tentetieso empezó otra vez: “Algunas tienen su genio…, los verbos sobre todo: son los más orgullosos; con los adjetivos se puede hacer lo que sea, pero con los verbos…; ¡sin embargo, yo puedo manejar todas las palabras!

L. Carroll, Alicia a través del espejo y lo que encontró allí, Madrid, Akal, 2003 [1871], p. 34

El lenguaje como herramienta del orador

Lógicamente, el orador no puede hacer que las palabras signifiquen lo que él desea en un momento dado, a pesar de que a la hora de formular un discurso ostenta el turno de habla y, por tanto, es el que “manda”. Pero el orador brillante sí es capaz de “manejar todas las palabras” para formular actos ilocutivos. Estos son los que se realizan al decir algo (in saying something), o sea, con una determinada finalidad. Por ejemplo, no es lo mismo aconsejar o sugerir, preguntar u ordenar, etc. Cada uno de estos verbos posee una fuerza ilocutiva diferente. Así, con el enunciado “Todos contamos” –que la nueva junta de oficiales de Toastmasters Sevilla ha adoptado como lema– se persigue que todos los socios participen de forma activa en los proyectos del club.
Por último, el acto perlocutivo es el que se realiza por haber dicho algo (by saying something). Estos actos de habla tienen que ver con los efectos que suscita en los demás todo lo que afirmamos. Y es que nuestras palabras pueden provocar un determinado efecto en los sentimientos, pensamientos o acciones de aquellos que las escuchen.

«Dadme la libertad o dadme la muerte»

Un orador brillante es capaz de formular “argumentos aplastantes” –como aquellos a los que hace referencia Tentetieso– y conseguir con ello convencer a su auditorio de que tome parte en un determinado proyecto. Un buen ejemplo de esto lo constituye el discurso pronunciado por Patrick Henry el 23 de marzo de 1775 en la Iglesia de St. John, en Richmond (Virginia), considerado uno de los mejores discursos de la historia. Henry –abogado, dueño de una plantación y político norteamericano– fue uno de los principales instigadores del levantamiento contra los británicos, durante la Convención de Virginia. Sin embargo, las proclamas de Henry en contra del rey Jorge III y a favor de la independencia llevaron a sus conciudadanos a tomar las armas. Hasta el punto de que sus palabras le hicieron merecedor de ser incluido en la nómina de los “padres fundadores” de los Estados Unidos de América.

En Pathways, la plataforma desarrollada por Toastmasters International, se nos proporcionan numerosos consejos sobre oratoria, pero pienso que la lectura y el análisis reflexivo sobre la estructura –algo que no puedo hacer en este post, pues supondría alargarlo en exceso– de los discursos que han logrado trascender el “juicio” de la historia pueden contribuir también a la formación de un orador brillante, por eso no me resisto a reproducir aquí un fragmento del discurso de Henry:

[…] Hemos hecho todo lo que se podía hacer para evitar la tempestad que se aproxima. Hemos formulado peticiones, hemos protestado, hemos suplicado, nos hemos postrado nosotros mismos ante el trono, y hemos implorado su intervención para que pusiera freno a las tiránicas manos del ministerio y del Parlamento. Nuestras peticiones han sido menospreciadas, nuestras protestas han generado más violencia e insultos; nuestras súplicas han sido ignoradas y se nos ha rechazado, con desdén, desde los pies del trono. […] Ya es demasiado tarde para retirarse. ¡No existe retractación sino es en la sumisión y en la esclavitud! ¡Nuestras cadenas se han quebrado! El estrépito de su fractura se escucha en las llanuras de Boston. La guerra es inevitable. Así pues, ¡dejad que venga! Repito, señor, ¡dejad que venga! […] Los caballeros podrán gritar: ¡paz, paz!, pero la paz ya no es posible. […] ¿Es la vida tan preciada, o la paz tan dulce, como para ser comprada al precio de las cadenas y de la esclavitud? ¡Impídelo, oh Dios Todopoderoso! Ignoro cuál es la decisión que otros vayan a tomar, pero en lo que a mí respecta, ¡dadme la libertad o dadme la muerte!

Patrick Henry, “Dadme la libertad o dadme la muerte”, cit. en J. F. Field, Discursos que inspiraron la historia, Madrid, Edaf, 2014, p. 43

En su discurso, Henry hace referencia a varios actos de habla ilocutivos, como formular peticiones, protestas e incluso súplicas dirigidas al monarca británico. Sin embargo, ninguno de estos actos parece lograr el efecto perlocutivo deseado: la independencia de las “tiránicas manos” del ministerio y del Parlamento británicos. Por eso incita a sus conciudadanos a tomar las armas, presentando capciosamente la guerra como una necesidad “inevitable” y recurriendo a la metáfora de la ruptura de las “cadenas”, como símbolo de la supuesta “esclavitud” a la que estaban siendo sometidos.

Cuentan que el discurso de Henry provocó un efecto hipnótico en la audiencia que, nada más concluir su intervención, exclamó: “¡A las armas! ¡A las armas!”; por lo que la Convención de Virginia decidió finalmente movilizar a sus tropas en contra de los británicos. Con sus palabras, Henry no solo consiguió el efecto perlocutivo que perseguía, sino que logró “cubrirse de gloria”, hasta el punto de que el enunciado “Libertad o muerte” se convirtió en el lema de movimientos revolucionarios de todo el mundo.

Por tanto, hacer cosas con las palabras, es decir usar el lenguaje como herramienta, nos puede servir para “cubrirnos de gloria” en los discursos. Y de eso sabemos bastante en Toastmasters Sevilla.

Ana Mancera
Es miembro de Toastmasters Sevilla desde noviembre de 2019.

¡Evalúate! Ganarás tesón y humildad

La oratoria es un arte que cualquier humano debe cultivar. Pero además, la oratoria es un arte que debe ser evaluado. Hablar a los demás nos proyecta, pero ser evaluado, además, nos hace crecer.

La sociedad no valora -ni conoce- al ermitaño, o a quien se aísla de sus congéneres. Necesitamos compartir, comunicarnos. Precisamos levantar esa mano virtual para que nos oigan, comprendan y sepan lo que queremos. En suma, no estamos aquí para oficiar como mudos y sordos, excepto si tenemos la desgracia de no articular palabra o escuchar.

En la Roma y Grecia clásicas hablar en público era aplaudido, si el discurso tenía unos mínimos. Los tribunos subían al atril desmintiendo el origen divino del poder. Reyes, imperios, guerras o la política tienen formas de retórica singulares: órdenes, dogmas, arengas, consignas. Desde antiguo precisamos que nos hablen, que nos convenzan, que nos enseñen….

Hoy por hoy, entrado el siglo XXI, la oratoria con fondo social mutó al marketing, imagen de marca y a esa globalidad que resume en pautas nuestro microcosmos. Su principal intención es adormecer ese espíritu crítico que cualquier ciudadano, no súbdito, debe alojar en su mente. La amenazada libertad vive -encima- convulsiones, patentes con una pandemia de la percibimos un guion turbio: favorece a pocos, contagia a muchos, asusta a todos, engaña a demasiados y se explica fatal

El muro y sus rendijas

Estos días estivales invitan a la reflexión. Es ocasión de sacar ese tesón silente y potencial que tenemos. Las habilidades sociales cuando nos comunicamos vía pantallas deben pulirse. Ese ego que nos dice, a veces frente al espejo, que somos unos fieras queda huérfano. Se intuye un muro que parece infranqueable. Superarlo depende del coraje personal. Ese muro puede esconder escaleras laterales, huecos subterráneos o rendijas por donde saltarlo.

Hoy, con realidades que trasformaron nuestro cotidiano día a día (consecuencias y vacuna ante la pandemia, límites de movilidad, recesión económica,…) nos deben hablar para hablarnos, para conocernos mejor, para crecer. No es un juego de palabras. Comunicarse mediante discursos (improvisados o preparados) sabiendo que los conocerán interlocutores/as que los evalúen es un tesoro. Representa un puntal muy valorable.

Uno de los activos que más aprecio de la esencia pedagógica de Toastmasters es que evalúan al orador, y a quien evalúa. Esos dictámenes iluminan hasta lo más oscuro o desconocido de nuestro estilo comunicativo. El aprendizaje es bidireccional. Se beneficia quien escucha, quien habla, quien evalúa y quien valora a quien evalúa. Me parece acertado destacar lo bueno, detallar lo mejorable y describir la estructura. Esos son ejes que hacen del camino de Toastmasters atractivo, didáctico y enriquecedor.

Años atrás, dando clases o hablando en medios, pensaba que hablar en público era soltar palabras. No constataba la calidad del mensaje y si este era mejorable. Desde que frecuento sesiones de Toastmasters reta hablar en público. La oratoria sería hasta un desafío terapéutico, pues entiendo que nos hace más críticos con nosotros mismos. Más exigentes de la autoestima y factor de crecimiento personal sustantivo. La evaluación del discurso ajeno es un retorno (perdonen por obviar anglicismos como feedback) que endereza nuestras curvas dialécticas, nos enseña, nos hace humildes y cultiva esa oratoria que, repito, cualquier humano debe fomentar

Las rendijas del muro que titula éste párrafo están ahí. Al principio no las vemos. Si te evalúas tras ser evaluado ganas siempre. No se pierde nada. El espejo es cómplice para preparar discursos, pero aloja problemas: ni habla, ni critica, ni aplaude.
La evaluación nos hace pisar el terreno personal con objetividad, nos recuerda que somos humanos. No cracks venidos arriba porque así lo decidimos. Refuerza, además, el orgullo y ese tesón que marca retos para obviar errores. Quien te evalúa también será objeto de otro análisis. Esa no es otra historia. Eso es una cadena de activos para que la oratoria no sea una etiqueta más o menos creíble en cualquier persona.

El ego de hablar

Si vemos la televisión, oímos radio o navegamos por internet nos fijamos en quienes hablan en público. Hay quien explica decisiones del poder u opositores al gobierno, quienes enseñan, los que testimonian algo o quienes simplemente quieren compartir una experiencia o intimidad. Todos delegan parte de su ego hasta llegar a nuestras entendederas. Apreciamos o no lo que percibimos en base a distintos factores.

Esos discursos y lo subliminal no son evaluados por diversas razones. La ‘nota’ de la política toma temperatura en las urnas, las demás en la credibilidad del mensaje o empatía que le demos. Hablar por hablar, permítase la repetición, es banal, vacuo. No interesa a quien debe analizar como librepensador o fortalecer ese espíritu crítico que debemos salvaguardar.
El individualismo que nos hace consumir, crear metas materiales sobre espirituales debe transformarse en humildad. A veces, cuando hablamos y no nos oyen, pero sí percibimos la escucha. Recibir una evaluación sobre lo que hablamos nos enseña, alimenta y nos supera en fallos que sólo ve alguien ajeno a nuestra mente.

La experiencia, ya que en verano reflexionamos sobre el curso anterior, es que Toastmasters tiene un puntal que invito a profundizar. Evaluar discursos es polivalente. Es útil a quien hace el discurso, a quien lo analiza y a quienes tienen la ocasión de disfrutarlo.

Por todo ello, estimados lectores y lectoras, la oratoria es un arte que debe ser evaluado. Aprendamos de otros y otras para ser enseñados. ¡Evalúate! Sumarás vida y te sentirás mejor.

Juan Carlos Arias
Es miembro de Toastmasters Sevilla desde septiembre de 2019

Los niveles en Pathways

Cada trayecto de Pathways está divido en cinco niveles que aumentan su complejidad y cada nivel de ayudan a desarrollar lo que has aprendido y aplicarlo.
El significado de cada uno de los niveles es el siguiente:

Nivel 1: Domina los aspectos fundamentales:

desarrolla o mejora lo que comprendes de los aspectos fundamentales que se necesitan para ser un orador y evaluador exitoso. Te enfocarás en la redacción de discursos y en la presentación de discursos básicos, así como también recibirás, aplicarás y ofrecerás comentarios.

Nivel 2: Aprender tu estilo:

Comprende tus estilos y preferencias personales. Tendrás la oportunidad de identificar tus estilos de liderazgo o comunicación y tus preferencias. También se te presentará la estructura básica del Programa de Mentores Pathways.

Nivel 3: Aumentar el conocimiento:

comienza por aumentar lo que sabes sobre las habilidades que son específicas de tu trayecto. Realizarás un proyecto obligatorio y al menos dos proyectos electivos que aborden tus metas e interés a través de una amplia variedad de temas. Los proyectos elegibles para la obtención del tercer nivel de TODOS los Pathways son:

  • Entrega un discurso social
  • Usa un software de presentaciones
  • Conecta contando historias
  • Crea ayudas visuales efectivas
  • Usando lenguaje descriptivo
  • Conecta con tu audiencia
  • Haz conexión a través de redes sociales
  • Enfócate en lo positivo
  • Inspira a tu audiencia
  • Prepárate para una entrevista
  • Entendiendo la variedad vocal
  • Lenguaje corporal efectivo
  • Escucha activa

Nivel 4: Desarrollar habilidades:

explorar nuevos desafíos y comenzar a aplicar lo que aprendiste. Completarás un proyecto obligatorio y al menos un proyecto electivo. Con relación a la obtención del 4to. Nivel, se requiere que el Socio seleccione 2 Proyectos Electivos entre 8 posibles para su primer Pathways, y 2 adicionales para su segundo Pathways; es decir a final de cuentas, elegirá 4 de los 8 disponibles, las opciones también son las mismas para TODOS los Pathways y son las siguientes:

  • Crear un podcast
  • Construir presencia en medios sociales
  • Dirigir una audiencia difícil
  • Escribe un Blog completo
  • Dirige una reunión en línea
  • Sesión de preguntas y respuestas
  • Estrategias de relaciones publicas
  • Dirige proyectos exitosamente

Nivel 5:  Demostrar experiencia:

En este nivel final, demuestra tu experiencia en las habilidades que aprendiste. Tendrás la oportunidad de aplicar lo que has aprendido en todos los niveles para lograr proyectos más extensos. Realizarás un proyecto obligatorio, al menos un proyecto electivo y el proyecto «Reflexionar sobre tu Trayectoria» para dar cierre a tu trayecto. Al culminar este nivel, adquirirás la categoría de Competente.
Se deberá elegir 1 Proyecto electivo por cada Pathways entre 6 posibles, los cuales, también son los mismos:

  • Lecciones aprendidas
  • Moderar un panel de discusión
  • Liderazgo ético
  • Liderando una organización voluntaria
  • Prepara un discurso profesionalmente
Niveles en Pathways

Reconocimiento

Durante tu recorrido, recibes reconocimientos y certificados (Solamente en inglés) para marcar hitos importantes. Cuando completas cada uno de los niveles, recibes certificados en Base Camp. Puedes iniciar una sesión para imprimirlos o pedirle a un oficial del club que te ayude.

Al completar tu trayecto, obtienes el nombramiento de Proficient (Competente), que es un logro importante en Toastmasters. Ser Proficient (Competente) significa que lograste todas las tareas requeridas en tu trayecto, realizaste proyectos en los cinco niveles y desempeñaste funciones de la sesión.

Cuando te vuelves Proficient (Competente) en tu trayecto, recibes un certificado. Puedes recibir una copia de este reconocimiento desde Base Camp o solicitar una copia impresa a la Sede internacional de Toastmasters International. También puedes pedirle a la Sede Internacional que le envíe una carta a tu empleador en la que se reconozca este logro y tu compromiso para mejorar tus habilidades.

Certificados de Pathways

Toastmaster Distinguido (DTM)

Completar un trayecto es un logro muy importante, pero tu recorrido no tiene por qué terminar. Pathways ofrece 10 trayectos diferentes para ayudar a ampliar tus habilidades de comunicación y liderazgo. Puedes realizar más trayectos para desarrollar diferentes habilidades que usas en tu vida personal y profesional. El mayor nombramiento educativo que puedes obtener como socio es el reconocimiento de Toastmaster Distinguido (DTM), que se entrega a quienes completan dos trayectos, se desempeñan en determinadas funciones de liderazgo voluntarias y realizan el proyecto de «Toastmaster Distinguido». Con el DTM se reconoce un nivel superior de logro tanto en comunicación como en liderazgo.

Los niveles en Pathways: distribución en nuestro club

La distribución de los niveles de los miembros de Toastmasters Sevilla a junio de 2020 es la siguiente:

Niveles en Toastmasters Sevilla

Eso es todo en relación a los niveles de Pathways. Si tienes alguna duda, contáctanos y te explicaremos algo más sobre cómo llevar a cabo este programa.

Ángel Martos López
Es miembro de Toastmasters Sevilla desde octubre de 2018

Pathways en Toastmasters Sevilla

El programa Pathways ha supuesto una revolución en Toastmasters Sevilla desde su inicio. Suponía el cambio de la antigua metodología, basada en libros, a otra inmersa plenamente en la era de la transformación digital. Pero ¿qué es eso de Pathways? Te lo explicamos en este artículo.

Pathways, el nuevo programa educativo

Gran parte del programa de educación de Toastmasters no había sido actualizado desde los años setenta, y la ruta de liderazgo apenas fue separada en 2005. Este fue el punto de partida que marcó el comienzo de un ambicioso esfuerzo para mejorar el programa educativo.

Manuales antiguos

El nuevo programa ofrece a los miembros más oportunidades para aprender y crecer, destacando un mayor acceso a materiales educativos, herramientas y recursos ampliados, así como una experiencia de aprendizaje personalizada.
El proyecto se conoce como Toastmasters Pathways, experiencia de aprendizaje, empezó oficialmente su despliegue entre los diferentes distritos en enero de 2017 y refleja un viaje de posibilidades y progreso.
Los principios de Pathways mantiene los conceptos educativos de Toastmasters considerando las sesiones del club el corazón de la experiencia de aprendizaje. Se trata de mejorar, elevando el programa educacional al siguiente nivel y manteniendo la visión del fundador de Toastmasters, Ralph C. Smedley.
El resultado, Pathways es un programa de educación más robusto, que permite a sus miembros continuar desarrollando una variedad de habilidades que son relevantes en su vida personal y profesional.

Las principales virtudes de Pathways son:

  • Reconocimiento que se da más temprano y más a menudo a lo largo del viaje educativo.
  • Nuevos recursos tecnológicos para mejorar los discursos y apoyar los roles de la reunión
  • Acceso en línea a los materiales educativos
  • Video y contenido digital ampliado para facilitar el aprendizaje entre nuestra comunidad global de miembros
  • Componentes de evaluación y tutoría más sólidos

En palabras de Jim Kokocki, “Pathways va a ser un programa de clase mundial que ayudará a los miembros a tener éxito y prosperar, en una sociedad global en evolución”.

Los trayectos en Pathways

Cuando un miembro comienza en el programa de Pathways, realizará una evaluación en línea. La evaluación ayuda a identificar los niveles actuales de habilidades, así como las áreas en las que quiere mejorar. La evaluación le indica entonces cuál es la ruta de aprendizaje que mejor se adapta a sus necesidades. Si no quiere trabajar en la ruta recomendada, es libre de elegir otra.

Los diferentes trayectos son los siguientes:

Caminos de Pathways

Pathways en Toastmasters Sevilla

El programa Pathways ha tenido una gran aceptación en Toastmasters Sevilla desde su implantación y actualmente es seguido por todos los socios. La distribución del programa educativo de los miembros de Toastmasters Sevilla a junio de 2020 es la siguiente:

Reparto socios en Pathways

Adaptado de los artículos:
https://www.toastmasters.org/Magazine/Articles/The-Possibilities-of-PATHWAYS
https://www.toastmasters.org/Education/Pathways/Volunteers/Chief-Ambassadors/~/media/746a06d14d4e457ea8f81bf117ff1fa2.ashx

Ángel Martos López
Es miembro de Toastmasters Sevilla desde octubre de 2018

Sesiones de Julio

Las sesiones de Julio suelen ser las últimas en Toastmasters Sevilla. Este séptimo mes del año es un momento que preludia al que suele ser el mes de vacaciones por antonomasia: Agosto. Como es tradición, es durante ese mes de Agosto que las sesiones de nuestro club se detendrán. Pero las sesiones de Julio nos aportaron grandes momentos que aquí reunimos para voosotros.

1 de Julio

La primera sesión de la nueva temporada (las octava) de nuestro club contó con un toastmaster del día de excepción. Nuestro flamante presidente Antonio Quirós servía de maestro de ceremonias y lo hacía planteando algunos de los puntos claves de este nuevo periodo. Quizá el que mejor resume lo que expuso pasa por el lema #TodosContamos, así en forma de #hashtag. Este título fue el que tuvo el proyecto de vídeo coral que realizamos hace unos meses, como medida de ánimo durante el confinamiento debido a la Covid.

8 de Julio

O para ser más correctos, 8th of July, porque esa semana nuestra sesión de Julio fue en inglés. Nuestra compañera Teresa Rojo lideró con arrojo una sesión, en la que nos fue preguntando a todos qué planes teníamos para el inminente verano. Disfrutamos de la presencia de bastantes invitados. Aparte de nuestra nueva pareja internacional (Reino Unido y España) Gwen y Miguel conectados desde Cádiz y de Joao desde Portugal, tuvimos con nosotros a Carolina , hermana de nuestra querida Laura Mondéjar. Carolina fue un ejemplo de pronunciación y de amplitud de vocabulario en un inglés que domina a la perfección.

15 de Julio

En esta tercera sesión de Julio de Toastmasters Sevilla, tuvimos un discurso rompehielos de lo más especial. Un compañero toastmaster experimentado como es Paul Mora, concedió a nuestro club el honor de recibir su primer discurso en un nuevo Pathway que está empezando. En una sesión guiada por Javier Ceballos, que fue enlazando las diferentes partes del evento con su habitual soltura, contamos con más compañeros procedentes de México que acompañaron a Paul. Diana y Rosangela nos ofrecieron dos interesantes ejemplos de discursos improvisados. Estos fueron liderados por Antonio Romarís, que desde la lluviosa Santiago de Compostela se contactaba a la tórrida capital del Guadalquivir. Es lo bueno que tiene Toastmasters: un sentido de comunidad tanto a nivel de España como de otros países.

Y tuvimos una nueva sesión en Julio. Pero esa queda para un nuevo post.
¡Estad atentos a nuestros canales de comunicación!